En la madrugada del sábado, Ucrania se vio sumida en una crisis energética sin precedentes debido a un ataque masivo con misiles y drones por parte de las fuerzas rusas. Este ataque, que se centró en las infraestructuras energéticas del oeste y sur del país, ha dejado a millones de ciudadanos sin acceso a electricidad y ha paralizado gran parte de la red eléctrica nacional.

El operador de la red eléctrica ucraniana, Ukrenergo, informó que los daños causados por los ataques son extensos y que se necesitarán varios días para restablecer el suministro en las áreas afectadas. Las autoridades locales están trabajando incansablemente para evaluar la magnitud de los daños y coordinar los esfuerzos de reparación.

Este reciente ataque es parte de una serie de ofensivas que Rusia ha lanzado contra Ucrania desde el inicio del conflicto, con el objetivo de debilitar la infraestructura crítica del país. La situación ha generado una gran preocupación entre la población, que teme por la continuidad de los servicios básicos y la estabilidad del país.

En respuesta a estos ataques, el gobierno ucraniano ha instado a la comunidad internacional a intensificar las sanciones contra Rusia y a proporcionar más apoyo en términos de recursos y asistencia técnica para la reconstrucción de la infraestructura dañada. La resiliencia del pueblo ucraniano se pone a prueba una vez más, mientras el país lucha por mantener su independencia y soberanía frente a la agresión externa.

La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de estos eventos, conscientes de que la estabilidad de Ucrania es crucial para la seguridad y la paz en la región.